Vigilante/Mercancía

«Si nos pinchan, ¿acaso no sangramos? Si nos hacen cosquillas, ¿acaso no reímos? Si nos envenenan, ¿acaso no morimos? Y si nos agravian, ¿no debemos vengarnos?

Acostumbrado a escuchar voces malsonantes como “mercenario”, “machaca”, “segurata”, y similar, ahora debo comenzar a asociar a los trabajadores del sector de la seguridad privada con el término “mercancía”. Si de por sí las expresiones que aluden al vigilante de seguridad son denigrantes, y atentan contra la dignidad de estos como seres humanos, ahora debo acostumbrarme a que ciertas entidades den un tratamiento similar a lo que expresa esta palabra. Y eso implica cosificar al ser humano y reducirlo a algo intrascendente, desprovisto de valor. Una mercancía es  una cosa, impersonal, sin emociones, ni consciencia, sin suspiros; es un objeto inerte, sin vida y sin dolor. La dura circunstancia que atraviesan los vigilantes de Mersant ejemplifica esto que relato. Tal como está constatado en varios medios y resoluciones de inspección de trabajo, la empresa deja abandonados a su suerte a los trabajadores sin la posibilidad de llevar alimentos a sus familias, ya que llevan meses sin cobrar. Y por otra parte algunas administraciones, que han contratado a esta empresa a pesar de saber que incumplen la cláusula de solidaridad de la ley de contrataciones de las administraciones públicas, ahora juegan al desistimiento: se alejan de la solución del problema y hacen caso omiso a las necesidades de los vigilantes que sin cobrar prestan todavía servicio en sus instalaciones presa de la licitación en la que entró su empresa. La FTSP USO ha luchado contra esto enérgicamente blandiendo la verdad en la vía pública y ante la autoridad laboral. Esta organización condena la actitud insolidaria de quienes tienen la posibilidad de solucionarlo y no lo hacen, y pide una solución rápida y justa. A dia de hoy los vigilantes afectados son considerados “mercancía” por quienes no asumen la responsabilidad de su sueldo. Bajo las nóminas vacías solo quedan nombres anónimos, retirados de la condición humana y convertidos en “cosas”. Estas entidades cuando piensan en ellos solo ven objetos amorfos, sin vida, sin pasado, sin futuro.  Lo dijo Shakespeare en “El Mercader de Venecia” para referirse a una situación muy parecida. Visto desde dentro, desde el punto de vista de las víctimas, el resquemor exclama estas frases: «Si nos pinchan, ¿acaso no sangramos? Si nos hacen cosquillas, ¿acaso no reímos? Si nos envenenan, ¿acaso no morimos? Y si nos agravian, ¿no debemos vengarnos?

Difusión en prensa:

https://www.diariodealmeria.es/opinion/articulos/Vigilante-mercancia_0_1667533362.html

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